Monday, November 7, 2016

De arte a tecnología, áreas en las que Japón coopera al país

Un dicho japonés reza: "Obras son amores y no buenas razones. Mejor pruebas que argumentos”. En este caso, la Embajada de Japón en Bolivia organizó un press tour con diferentes medios para mostrar el alcance de algunas de sus obras de colaboración.

Como parte de su cooperación financiera no reembolsable para el medioambiente y el cambio climático, la colaboración del pueblojaponés, a través del apoyo del Programa de Preservación Forestal del Gobierno de Japón, hizo la entrega de equipamiento para el laboratorio de la Escuela de Ciencias Forestales (ESFOR) de la Universidad Mayor de San Simón.

El equipamiento consistió en varios instrumentos y equipos de nivel biotecnológico. Con los equipos entregados, y la ESFOR fortalecida, se espera que se pueda realizar estudios de diversidad genética en especies forestales seleccionadas a partir de árboles plus, en función de sus características biotecnológicas y tradicionales, fomentando actividades de forestación y preservación con plantas que se adecúen a esa zona.

Cecilia Ugarte, responsable del laboratorio biotecnológico, habló acerca de los beneficios que tiene dicho laboratorio: "En este sector de Tiquipaya tenemos cinco cuencas, de las cuales cada vez que hay incendios perdemos más especies y sin esas especies forestales, también perdemos agua; si no hay especies forestales y frutales que atraigan agua, ésta no llega”.

La experta comentó sobre la función principal de ese centro, la reforestación, y cuál es la cantidad de plantas que necesitan producir: "La idea es empezar a reforestar mínimamente, porque las cuencas son inmensas. Empezar esta reforestación y para ello tenemos que producir 100 mil plantas por año, según lo estipulado en el proyecto”, finalizó.

Cooperación en salud

Otro de los proyectos de la Colaboración del Pueblo Japonés tuvo lugar en el Hospital materno infantil Germán Urquidi, como parte del Fortalecimiento del Sistema de Atención Hospitalaria Materno Infantil de Cochabamba.

Masahiro Oshima, primer secretario de la Cooperación para el Desarrollo de la Embajada de Japón, indicó cuál fue el monto destinado: "Este proyecto se hizo en el año fiscal 2002. El monto total de la colaboración es de aproximadamente 19 millones de dólares”, aseguró.

Desde entonces, la donación incluyó la construcción del Hospital Materno Infantil Germán Urquidi, la ampliación del Centro de Salud Cochabamba, la ampliación del Centro de Salud Alalay, la construcción del Centro de Salud Norte y suministro de equipamientos médicos.

Otros Proyectos

Como parte de la Cooperación financiera no Reembolsable Cultural, está el Proyecto de Construcción de la Academia Nacional de Música Man Césped, la cual fue fundada en 1940.

Desde 1997, la academia tiene como director a Koichi Fujii, y actualmente cuenta con 500 alumnos y 25 docentes. La inversión de la colaboración del pueblo de Japón fue de 3.867.649 de dólares.

Japón, un país muy cercano a la tecnología, también incluyó al Tecnológico Industrial Boliviano Canadiense El Paso en Quillacollo en la Asistencia Financiera no Reembolsable Para Proyectos Comunitarios de Seguridad Humana, dotando al mismo de equipamiento para la carrera de mecánica industrial. El monto de la donación fue de 90.175 dólares; y el proyecto consistió en la dotación de cuatro tornos paralelos convencionales.

El encargado de Negocios de la Embajada de Japón, Tatsusihi Ryoseman, indicó que desde 1991 a 2011 trabajaban tres voluntarios japoneses, quienes inculcaron a los estudiantes un método japonés denominado "5S”. "De la palabra sieri (clasificación), seiton (ordenar bien las herramientas), seisou (limpiar los espacios de trabajo), seiketsu (control de higiene) y shitsuke (disciplina), son premisas útiles en cualquier campo laboral”, explicó.

Recorriendo un poco más la capital del Valle, nos encontramos en el municipio de Tiquipaya, donde se visitó La Planta de Compostaje de Residuos Sólidos, al que Japón dotó de equipamiento. El monto de la donación fue de 88.897 dólares, que incluye la dotación de una trituradora de ramas y un homogeneizador mezclador.

Según explicó Cecilia Ugarte, la planta tiene como objeto transformar los residuos orgánicos en compost y reducir con ello los riesgos medioambientales y de salud del municipio, ayudando a crear un entorno más saludable.

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